Carolina Rodriguez
Puebla continúa figurando entre las entidades con mayores complicaciones para circular por vías federales, debido a la combinación de siniestros viales y problemas de seguridad que persisten en distintos corredores.
De acuerdo con el Anuario estadístico de colisiones en carreteras federales 2024 de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, durante ese año se registraron más de mil accidentes en la entidad, con un saldo superior a un centenar de personas fallecidas y varios cientos de lesionados, además de miles de unidades involucradas.

Estas cifras colocan al estado entre los primeros lugares a nivel nacional en incidentes carreteros, lo que ha encendido alertas sobre las condiciones en las que operan estas vías, tanto por factores de tránsito como por la exposición a delitos.
Especialistas y reportes coinciden en que el impacto no solo es humano, sino también económico, ya que cada percance afecta a transportistas, empresas y usuarios particulares que dependen de estas rutas para sus actividades diarias.
En este contexto, algunas carreteras han sido identificadas como puntos de mayor riesgo. Entre ellas destacan la Autopista México-Puebla-Veracruz 150D, así como las vías Tlaxco-Tejocotal y Cuacnopalan-Huajuapan, donde se concentran tanto accidentes como reportes de asaltos.
La autopista 150D, considerada una de las más transitadas del país por su conexión entre el centro y el sureste, enfrenta una alta carga vehicular que incrementa los riesgos.
En tanto, las otras rutas presentan condiciones que complican la conducción, además de registrar incidentes delictivos de manera recurrente.
Frente a este panorama, autoridades estatales han implementado estrategias de vigilancia. Entre ellas, el operativo denominado Operativo Cero Robos, en coordinación con la Guardia Nacional, con el que se reporta la recuperación de vehículos robados, aseguramiento de unidades con carga y detenciones de presuntos responsables desde su puesta en marcha.
A pesar de estas acciones, la problemática persiste. La combinación de accidentes y hechos delictivos mantiene a Puebla como un punto de atención en materia de seguridad carretera, donde transitar implica enfrentar riesgos que van más allá de las condiciones habituales del camino.

