Carolina Rodríguez
En Palmarito Tochapan, municipio de Quecholac, habitantes y productores agrícolas realizaron una manifestación pacífica para expresar su rechazo a la iniciativa de reforma a la Ley General de Aguas impulsada por Morena. Entre los asistentes destacó la presencia de Antonio Valente Martínez, conocido como “El Toñín”, padre de la actual alcaldesa Lupita Martínez.
Durante el encuentro, convocado a través de redes sociales, Valente Martínez llamó a defender el acceso al agua para las comunidades rurales del Valle de Serdán, asegurando que los cambios propuestos podrían afectar la actividad agrícola. De acuerdo con su postura, la reforma abre la puerta a la privatización del recurso, una preocupación que comparte con diversas organizaciones campesinas del país.

Productores, comerciantes y vecinos que tomaron la palabra durante la reunión coincidieron en que la disponibilidad de agua es fundamental para la economía regional. “Sin agua no hay campo”, comentó una de las participantes, mientras que un joven comerciante advirtió que cualquier golpe al sector agrícola repercutirá en quienes dependen de la venta de frutas y verduras.
En su intervención, Valente Martínez expresó su desencanto con el partido en el poder, al que dijo haber respaldado en procesos anteriores. Afirmó que su intención no es generar confrontaciones, sino exigir que se respeten los derechos de los campesinos y que no se afecte el uso del agua en la región.
La reforma plantea que las concesiones ya no sean otorgadas a particulares, sino administradas directamente por Conagua, lo que, según agricultores a nivel nacional, impediría heredar o vender tierras con derechos de riego, además de limitar la operación de zonas agrícolas que dependen de estos permisos.
El nombre de Antonio Valente Martínez ha estado envuelto en controversia desde las campañas electorales de 2024, cuando fue mencionado en una investigación de la Fiscalía de Puebla por presuntos vínculos con actividades delictivas en el Triángulo Rojo. A pesar de esos señalamientos, su hija, Guadalupe Martínez Gerardo, ganó la alcaldía de Quecholac bajo las siglas del PSI, convirtiéndose en una de las presidentas municipales más jóvenes del estado.

