Carolina Rodriguez
Luego de que surgieran acusaciones sobre la presunta existencia de un espacio utilizado para castigos dentro del colegio Carrusel Magone, en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas, un grupo de madres de familia salió a fijar postura y pidió que las autoridades realicen una investigación objetiva antes de emitir conclusiones.
De acuerdo con los testimonios, hasta el momento no han identificado indicios de agresiones hacia sus hijos, por lo que consideraron necesario evitar juicios anticipados que puedan afectar la reputación de la institución.

Una de las madres, identificada como Aida, explicó que desde hace aproximadamente cuatro años una mujer vivía junto con sus hijos en un departamento dentro del plantel, situación que aseguró era del conocimiento de la comunidad escolar. No obstante, señaló que dichas personas se mantenían al margen de las actividades académicas y sin interacción con los estudiantes.
También detalló que el salón de música cuenta con acceso a un pasillo que conduce al área habitacional donde residía esta familia, lo que ha sido parte de las versiones que circulan tras las denuncias.
Los padres destacaron que el colegio tiene cerca de tres décadas de funcionamiento y, según su experiencia, ha mantenido estándares educativos satisfactorios. Mientras tanto, las clases continúan impartiéndose de manera virtual.

