Carolina Rodríguez
En los últimos días, una serie de publicaciones en redes sociales ha colocado en el centro de la polémica a Paws and Tails Centro Canino, establecimiento ubicado en la zona de Las Torres, luego de que usuarios denunciaran posibles casos de maltrato animal y la presunta entrega de perros adoptados para prácticas en una institución de medicina veterinaria.
Las denuncias comenzaron a tomar fuerza después de que circularon videos, fotografías y testimonios en los que se acusa a integrantes del centro de facilitar animales adoptados para someterlos a procedimientos quirúrgicos, supuestamente como parte de actividades escolares. Este señalamiento desató indignación entre activistas, adoptantes y estudiantes, quienes exigieron investigaciones formales.
Uno de los testimonios difundidos asegura que una pareja identificada en redes como Danna y Luis, también señalados por su relación con el negocio, habría adoptado un perro que posteriormente fue usado en múltiples cirugías. “Tengo evidencia para clausurarles su negocio”, afirma la persona que compartió el mensaje.
Otros usuarios mencionan casos de perros como Luca y Miel, que habrían sufrido lesiones y un trato que califican como cruel e injustificado. Los denunciantes aseguran contar con material audiovisual que, según afirman, respalda las acusaciones y que planean presentar ante las autoridades competentes.
Las imágenes divulgadas, descritas como “fuertes”, muestran a varios perros en jaulas y algunos con señales visibles de descuido, lo que generó cuestionamientos sobre las condiciones en las que permanecen los animales y sobre una posible relación entre el centro canino y actividades académicas externas.
Entre los nombres mencionados en estas publicaciones se encuentra el de una mujer identificada como Danna N., supuestamente vinculada tanto a la operación del negocio como a los procesos de adopción.
Hasta el momento, Paws and Tails Centro Canino no ha emitido una postura pública, y ninguna autoridad ha confirmado la veracidad de los señalamientos. Mientras tanto, activistas y usuarios continúan pidiendo que el caso se investigue.
