Carolina Rodríguez
El gobierno federal dio un paso formal hacia la reconfiguración del modelo laboral en el país. Este martes, el titular de la Secretaría del Trabajo, Marath Bolaños, presentó ante legisladores y representantes del sector productivo el proyecto de reforma que plantea una disminución escalonada de la jornada semanal, con la meta final de llegar a 40 horas.
El planteamiento establece una transición paulatina a lo largo de cuatro años. De ser aprobado, el nuevo esquema quedaría de la siguiente manera: en 2027 la jornada sería de 46 horas; en 2028 bajaría a 44; en 2029 quedaría en 42 y, finalmente, en 2030 se alcanzaría el límite de 40 horas por semana. Las autoridades enfatizaron que estos ajustes no significarán recortes salariales ni afectaciones en prestaciones.
Entre los puntos centrales se incluye también la incorporación explícita a la Constitución de la prohibición de que menores de edad realicen horas extraordinarias, así como la definición de un límite de cuatro horas triples, figura que no estaba regulada anteriormente.
El proyecto deriva de un proceso de consulta integrado por más de 40 mesas de trabajo, en las que participaron alrededor de 2 mil representantes de distintos sectores: desde cámaras empresariales y sindicatos, hasta especialistas y organizaciones civiles. El objetivo —informó la Secretaría del Trabajo— es que la reforma sea producto de un consenso amplio.
Si el Congreso de la Unión avala la iniciativa antes del 15 de diciembre, la entrada en vigor quedaría fijada para el 1 de mayo de 2026. Paralelamente, el gobierno federal anunció un incremento del 13 por ciento al salario mínimo para ese mismo año.
Actualmente, México figura entre las naciones con las jornadas más extensas, acumulando en promedio 2 mil 193 horas laborales anuales, cifra superior al promedio de la OCDE. Las autoridades federales sostienen que la reducción de horas permitirá a millones de trabajadores disponer de más tiempo personal y familiar.
