Ariana Palacios
La violencia volvió a sacudir a Cañada Morelos, municipio gobernado por Laura Sánchez Benítez, luego de que autoridades confirmaran el hallazgo de seis personas asesinadas y abandonadas en un barranco ubicado entre las comunidades de Llano Grande Ahuatepec y San Miguel Cuesta Chica.
Los restos, descubiertos el domingo 30 de noviembre, no pudieron ser recuperados sino hasta el lunes 1 de diciembre, debido a las dificultades del terreno. Los cuerpos estaban envueltos en plástico, atados y depositados dentro de bolsas negras, además de encontrarse en un avanzado proceso de descomposición. Algunos presentaban mutilaciones provocadas por animales carroñeros, informaron fuentes de emergencia.
Para la extracción fue necesaria la intervención de personal de la Cruz Roja de Tehuacán, que descendió aproximadamente 30 metros hasta el fondo del barranco. En la zona también participaron elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional, corporaciones estatales y agentes de la Fiscalía General del Estado, quienes iniciaron las primeras diligencias.
Este nuevo episodio ocurre en un contexto de hechos violentos recurrentes en la región. En julio, un hombre desmembrado fue encontrado dentro de bolsas al interior de un vehículo abandonado sobre la federal 144 Azumbilla–El Seco, en límites con Nicolás Bravo.
Además, en septiembre, la zona volvió a los titulares por la ejecución de Jorge Jovani N., “El Yok”, presunto integrante del grupo delictivo Los Zúñiga, cuyo cuerpo fue dejado en una camioneta en un camino de terracería que conecta San Lucas con la cabecera municipal.
Con seis asesinatos más sumados a este historial, la demarcación enfrenta una creciente presión de grupos criminales y un clima de inseguridad que continúa en ascenso.
