Carolina Rodríguez
El secretario de Seguridad Pública de Puebla, vicealmirante Francisco Sánchez González, reveló que en varios municipios los operativos de alcoholímetro habían dejado de cumplir su función preventiva y se convirtieron en un mecanismo de cobros irregulares, operado por autoridades locales como una especie de “caja chica”.
Durante la conferencia matutina del gobierno estatal, el funcionario señaló que se detectaron actos de corrupción entre quienes aplicaban las revisiones, motivo por el cual se determinó pausar temporalmente estos dispositivos mientras se revisa y corrige su operatividad.
“Hay mucho dinero involucrado y, lamentablemente, algunos responsables terminaron corrompiéndose”, expresó Sánchez González, al subrayar que el objetivo del alcoholímetro es prevenir accidentes y salvar vidas, no generar ingresos indebidos ni propiciar extorsiones.
El titular de la SSP comentó que se hizo un llamado formal a los ayuntamientos para retomar el programa de forma institucional, coordinada y transparente, de modo que los puntos de revisión no se utilicen con fines recaudatorios.
Sánchez González recordó que, cuando operaron correctamente, los alcoholímetros contribuyeron a disminuir prácticas de riesgo como los arrancones, que anteriormente se realizaban en zonas como Zavaleta y el bulevar Hermanos Serdán. Sin embargo, dichas carreras ahora se han desplazado hacia la Vía Atlixcáyotl, Lomas de Angelópolis y el corredor posterior a la caseta de Atlixco.
El funcionario adelantó que la nueva estrategia incluirá mayor supervisión y apoyo de la Secretaría de Movilidad y Transporte, cuyos agentes de Proximidad Vial recibirán capacitación, nuevos uniformes y unidades para fortalecer la operación.
Con estos ajustes, la SSP busca reforzar el alcoholímetro en áreas donde se han registrado más incidentes, con la finalidad de mejorar la seguridad vial y cerrar espacios a cualquier forma de corrupción.
