Ariana Palacios
El rescate de un mono araña sobre el libramiento Sur Santa Rosa–Alseseca el pasado 30 de septiembre abrió una nueva línea en torno al caso del empresario Julio Torres, quien días antes fue secuestrado y posteriormente decapitado, hecho que conmocionó a la región.
De acuerdo con reportes de medios locales, el ejemplar de vida silvestre habría pertenecido al propio Torres. En redes sociales, el joven empresario —conocido por su estilo de vida ostentoso y señalado por supuestos vínculos con la delincuencia organizada— había compartido fotografías en las que presumía al primate como mascota en un rancho de su propiedad.
El animal, catalogado como especie protegida, fue capturado por personal de Protección Civil y bomberos luego de que automovilistas advirtieran su presencia sobre la carretera. Tras ser asegurado, quedó bajo resguardo de las autoridades correspondientes.
Hasta ahora, la Fiscalía General del Estado no ha confirmado si el mono estaba directamente en el rancho del empresario o si escapó tras los hechos violentos. En paralelo, la dependencia mantiene abiertas varias líneas de investigación para esclarecer el homicidio de Torres, de quien únicamente ha sido entregada la cabeza a su familia, mientras continúan los operativos para localizar el resto del cuerpo.
El caso, marcado por tintes de ajuste de cuentas, sigue generando expectativa en la región debido a los antecedentes del empresario y a los vínculos que se le atribuían con el narcomenudeo.
