Carolina Rodríguez
La incertidumbre crece ante la desaparición de Lidya Valdivia Juárez, una joven de 28 años con embarazo avanzado, de quien no se tiene rastro desde hace varios días en el municipio de Acajete.
Frente a la falta de avances claros, sus familiares han comenzado a poner en duda el relato ofrecido por su pareja sentimental, Luis Torres, al considerar que existen elementos que podrían apuntar a un contexto de violencia familiar.
En entrevistas concedidas a Imagen Televisión, los padres y una de las hermanas de Lidya señalaron que, desde el inicio de su embarazo, la joven mostraba cambios notables en su comportamiento emocional. Su hermana, Andrea Valdivia, relató que Lidya se volvió más reservada, con episodios frecuentes de tristeza y llanto, lo que contrastaba con su carácter habitual.
A su vez, el padre de la joven, Agustín Valdivia, recordó que su hija expresaba temores constantes relacionados con su seguridad, incluso hablaba de sueños angustiantes previos a la fecha estimada de parto.
Estas señales han llevado a la familia a no descartar que Lidya enfrentara una situación de violencia de género dentro de su entorno cercano.
La última ocasión en que fue vista ocurrió luego de que recibiera una llamada de su concubino, tras la cual salió del domicilio familiar, ubicado en Bosques de San Sebastián, asegurando que regresaría a su casa donde él la esperaba. No obstante, horas más tarde, alrededor de las 2:30 de la madrugada del domingo, el propio Luis contactó a una de las hermanas de Lidya para preguntar por ella.
Posteriormente, el hombre afirmó contar con un mensaje de voz en el que la joven aseguraba que era seguida por personas desconocidas, sin embargo, no ha permitido que la familia escuche dicho audio. De igual forma, únicamente mostró una fotografía de supuestos perseguidores, material que los familiares consideran insuficiente y poco claro.
Estas inconsistencias han generado desconfianza, particularmente en torno a la existencia del audio y la validez de la evidencia visual presentada.
La titular de la Fiscalía General del Estado, Idamis Pastor, informó que la última señal del teléfono celular de Lidya fue registrada en el Estado de México, dato que incrementó la preocupación de sus seres queridos.
La situación es especialmente delicada debido a que la joven cursa un embarazo de 39 semanas y tres días, por lo que podría entrar en labor de parto en cualquier momento.
Finalmente, la familia difundió una carta abierta dirigida a la ciudadanía, en la que recordaron que Lidya es madre de niños pequeños y suplicaron que, en caso de encontrarse retenida, sea dejada en un lugar seguro.
“Solo queremos que regrese con vida. Todavía se puede evitar una tragedia”, expresaron sus padres y hermanas en el mensaje.
