Carolina Rodríguez
Una familia denunció un posible caso de mala praxis en el Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla, luego de que una paciente diagnosticada con pancreatitis presentara un grave deterioro en su estado de salud tras recibir un medicamento que, aseguran, le fue aplicado para “tranquilizarla”.
De acuerdo con el testimonio de los allegados, Victoria G. G., de 26 años, fue trasladada de urgencia al nosocomio desde el pasado jueves debido a un cuadro severo de pancreatitis, por lo que quedó internada bajo observación médica.
Durante la noche y la madrugada del viernes, la joven permaneció en condición crítica, pues —según relatan sus familiares— presentaba ictericia visible en los ojos y sangrado al evacuar, síntomas que fueron reportados al personal médico sin que, afirman, se les brindara la atención necesaria de manera oportuna.
Los familiares sostienen que incluso el médico responsable del área no reaccionó de inmediato, lo que habría provocado que la salud de Victoria se agravara con el paso de las horas. La situación se tornó aún más alarmante cuando, la mañana del viernes, una de sus hermanas regresó a la habitación tras realizar unas compras solicitadas por el hospital y encontró al personal aplicándole maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).
Según la versión de la familia, minutos antes de que la joven entrara en crisis, un enfermero le habría suministrado un medicamento presuntamente calmante, ya que la paciente se encontraba alterada y desorientada. Sin embargo, aseguran que tras la aplicación del fármaco, su estado se complicó de forma repentina, por lo que sospechan un posible exceso en la dosis.
Actualmente, Victoria continúa en estado delicado, mientras que sus familiares mantienen su acusación por presunta negligencia médica y exigen una explicación clara de lo ocurrido, ya que —afirman— no se les ha informado qué medicamento fue administrado, ni se les ha dado una respuesta oficial por parte del hospital.
Información: Karla Hernández
