Carolina Rodríguez
La llegada a México del vaso de cristal con forma de oso de Starbucks desató una auténtica avalancha de compradores. El artículo, que en 2023 se vendió exclusivamente en Corea, volvió a causar furor y se agotó pocas horas después de ponerse a la venta.
La pieza, considerada de colección por muchos seguidores de la marca, tenía un costo oficial que variaba entre 860 y 917 pesos, según la sucursal y la bebida seleccionada. Sin embargo, la limitada disponibilidad —entre 28 y 32 vasos por tienda— provocó que cientos de personas se formaran desde la noche previa; usuarios reportaron filas que comenzaron alrededor de las 22:00 horas.
Para intentar mantener el orden, el personal de varias sucursales entregó turnos en papel, lo que no evitó que el producto desapareciera rápidamente. Una vez agotado, el vaso se convirtió en objeto de reventa, alcanzando precios de hasta 2,500 pesos, e incluso llegando a los 6 mil pesos en plataformas digitales.
El acceso a la compra estuvo restringido al 1 de diciembre y únicamente para miembros Gold de Starbucks Rewards, quienes además debían contar con un cupón activo en su aplicación y adquirir una bebida en tamaño grande o venti. En algunos casos, también tuvieron que mostrar una identificación para comprobar la titularidad de la cuenta.
El lanzamiento dejó claro que el entusiasmo por los artículos de edición limitada de la cadena sigue creciendo, así como el mercado alterno que surge ante la escasez.
