Ariana Palacios
La Fiscalía General del Estado de Puebla abrió una investigación para esclarecer las circunstancias que rodearon el suicidio de Yusvely, una joven venezolana que perdió la vida tras arrojarse desde un puente peatonal en la Vía Atlixcáyotl. El caso ha despertado interrogantes sobre posibles omisiones y contradicciones entre los testimonios de sus familiares y el actuar de las autoridades de emergencia.
De acuerdo con los primeros reportes, la madre y el novio de Yusvely habrían tenido conocimiento de la crisis emocional por la que atravesaba, aunque existen versiones contrapuestas sobre si alguno de ellos estuvo presente en el lugar antes del fatal desenlace. Algunos testigos aseguran que la madre intentó evitar que la joven saltara, mientras que otras versiones indican que llegó cuando el cuerpo ya se encontraba en el suelo.
El padrastro de la joven relató que el novio fue quien los alertó sobre lo que ocurría, pero que no proporcionó datos precisos sobre la ubicación ni acudió al sitio bajo el argumento de que estaba trabajando. Sin embargo, testigos afirman haber visto a Yusvely discutiendo con una persona que podría coincidir con la descripción de su pareja.
Uno de los aspectos más cuestionados del caso es la respuesta tardía del número de emergencias 9-1-1. Los familiares aseguraron que realizaron varias llamadas sin obtener respuesta, lo que ha generado sospechas de negligencia o falta de personal en el momento del reporte.
Según los testimonios, la joven permaneció más de cuatro horas sobre el puente antes de lanzarse al vacío. Su padrastro sostiene que el novio sabía desde las 14:00 horas que ella estaba en el lugar, pero fue hasta después de las seis de la tarde cuando ocurrió la tragedia, lo que alimenta la hipótesis de que Yusvely esperaba ser auxiliada o convencida de desistir.
En una publicación que compartió en redes sociales poco antes de morir, Yusvely se despidió pidiendo perdón a su madre, mensaje que sus allegados interpretan como una muestra de culpa y desesperanza derivadas de una vida marcada por el aislamiento y presuntos episodios de abuso.
La Fiscalía de Puebla informó que el caso permanece abierto y que las investigaciones buscarán esclarecer qué factores la llevaron a tomar la decisión y por qué, pese a las advertencias y llamados de auxilio, ninguna autoridad logró intervenir a tiempo.
Una muerte que deja más preguntas que respuestas y evidencia las fallas en la atención de emergencias y el acompañamiento psicológico a víctimas en crisis.
