Ariana Palacios
La ola de violencia que aqueja a Tecamachalco tuvo un nuevo episodio con el secuestro y asesinato de Julio Armando Torres Dolores, un empresario de 30 años, cuya cabeza fue localizada en Acatzingo sobre una colcha y junto a una cartulina con un mensaje de advertencia.
De acuerdo con versiones de allegados, el joven fue privado de su libertad el pasado 23 de septiembre, cuando salía en vestimenta casual: playera amarilla, pantalón de mezclilla azul y tenis color naranja fluorescente.
Pese a que sus familiares accedieron a pagar el rescate exigido, los captores no respetaron el acuerdo y terminaron con su vida, dejando en la incertidumbre sobre el paradero del resto de su cuerpo.
Cuatro días después de su desaparición, la cabeza de Julio fue arrojada en calles de Acatzingo, con un mensaje firmado por supuestos integrantes de “Los Tepeacas” y “Los Caltencos”, en el que justificaban el crimen por presuntamente “no pagar cuota”.
Ante la brutalidad del hecho, la familia convocó a una protesta este 30 de septiembre en el parque Ávila de Tecamachalco, con el fin de exigir justicia, la aparición del cuerpo completo del empresario y un alto a la violencia que golpea al municipio gobernado por Mateo Hernández.
