Viry Venta
Un solo lugar mil corazones sintiendo el ritmo. Tras una larga espera a causa de la pandemia por Covid-19, por fin llegó a México el tour mundial Legacy of the Beast de Iron Maiden para dejarnos atónicos a todos los fans de la banda.
Sin embargo, no tenemos nada que reclamarle al vocalista Bruce Dickinson puesto que no dejó de expresar lo maravillado que quedó por la respuesta del público en el Foro Sol.
Hagamos un recuento Mastodon fue el encargado de dar inicio antes que Maiden, dicha banda nos dejó sucios los oídos con su potente y atascado sonido stoner. Un lujo que no todos vivir debido a que no alcanzaron boleto o también quienes no alcanzaron a ver, cabe resaltar que los horarios fueron respetados y eso hizo que la banda originaria de Atlanta subieron al escenario a las 19:30, para solo dar un show de 50 minutos, minutos que valieron la pena.
Se ve que son de los consentidos de Iron Maiden mientras que en su tour titulan a otras bandas abridoras como “Special guest”, los de Mastodon, “Very special guest”. Y sí, sólo en México acompañaron a los británicos.
Durante la espera enloquecimos con “Doctor, Doctor” de UFO como tradicional tercera llamada, pero en punto de las 9:00 horas ya venía lo bueno de inmediato se apagaron las luces del Foro Sol para que Bruce Dickinson y compañía hicieran lo que por tantos años han hecho, nada más y nada menos que impresionar a propios y extraños con el mega show que los caracteriza en cada gira, lleno de mucha pirotecnia.
De las entrañas del escenario surgieron estructuras con evocaciones orientales y eso sólo fue señal de que se abriría con “Senjutsu”, canción de su más reciente álbum que lleva el mismo nombre.
Tras el inicio del show se pudo disfrutar de; “Senjutsu”, “Stratego” y “The Writing on the Wall” canciones que fueron coreadas a todo pulmón. En ese momento ya todo era solo mover la mata y venerar la maestría del tridente de guitarras compuesto por Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers.
Claro, también estaban los alaridos cada que en las pantallas montadas a los lados del escenario aparecía el carismático Nicko McBrian, quien dejó que Bruce Dickinson adornara su batería con la dotación de Drs. Simi que tempranamente y, al parecer, ya tradicionalmente fueron arrojados al escenario.
La demencial respuesta inicial del público medianamente se tranquilizó cuando sonaron “Revelations”, “Blood Brothers” y “Sign of the Cross”, pero a partir de la energética “Flight of Icarus” todo fue en ascenso. Tenía que ser: luego siguieron “Fear of the Dark”, “Hallowed Be Thy Name” y “The Number of the Beast”.
Cada una narrada en lo auditivo por todo el potente combo inglés y, en lo visual, por un Bruce Dickinson que se atavió para interpretar debidamente cada canción, para así darle ese punch histriónico que caracteriza a Iron Maiden.
Cabe resaltar que, “Iron Maiden” fue la canción con la que la banda inglesa se despidió por primera vez. Y pudo haber sido un buen cierre: con un Eddie monumental al centro del escenario lanzando fuego mientras rechinaban las guitarras.
Y con Dickinson corriendo de un lado del escenario a otro, como cabalgando al ritmo del bajo de Steve Harris y el aporreo de batería de Nicko. Pero no, faltaba la cereza del pastel: “The Trooper”, “The Clansman” y “Run to the Hills”.
Trilogía final que en pocos minutos condensó historia tanto musical, de los libros y de un show.
En “The Trooper” salió el infaltable Eddie para batirse en duelo con Dickinson, en evocación a la Batalla de Balaclava; luego se rememoró la lucha de ingleses y escoceses en “The Clansman” y en “Run to the Hills”.
¡¡¡Gran punto final del concierto que dejó como recuerdo a Dickinson gritando “run for your lives!!!” con sombrero charro en mano, que tal, ¿eh?.
Y otra vez, ése pudo ser un gran final, pero no. Luego de un breve descanso, Iron Maiden volvió con “Aces High”, aquella que sirvió para abrir los conciertos del 2019 en el Palacio de los Deportes.
Para que la gente se fuera con la adrenalina a tope. Y ahí sí, fue el punto final del show. “Breve” tras hora y media de show, pero endemoniadamente potente. Así fue el paso de Iron Maiden, la realeza del heavy metal, en México.